Lutardo pensaba en suicidarse aproximadamente 10 veces a lo largo del día. Imaginaba cómo se volaba la cabeza y cómo toda su frustración, su odio, su miseria y su falta de esperanza matizaba junto con su sangre los caros vestidos que le había comprado a aquella mujer con la que vivía y por la que ya no sentía absolutamente nada. La frustración... la imaginaba como a una diminuta persona subiendo los escalones de su miseria. Había llegado al punto en el que incluso salpicar con café su camisa le agotaba, la gente que está cayendo en el vacío de la desesperación suele ser así. La suerte se le había agotado hace tiempo, si es que alguna vez la tuvo, y su corazón se congelaba con cada minuto que pasaba. Camino a su casa siempre se chocaba con los carteles y pisaba baldosas sueltas, cuando esto sucedía se detenía unos 5 segundos y se tragaba el momento, lo almacenaba en su cajón de la desesperación, cajón que ya rebalsaba de contenido. Al atravesar el umbral de su casa siempre pensaba lo mismo. Llegaría, iría al cuarto, agarraría la pistola, llamaría a su mujer y cuando esta se encuentre frente a él, se volaría la cabeza, manchando sus vestiditos, y con un poco de paradójica suerte, a ella también. Pero del mismo modo que pensaba esto y apenas entraba a su casa, su pequeña hija de 4 años venía corriendo y abrazaba su muslo con sus diminutas manitas. En ese exacto momento, al igual que cada día, su corazón se derretía y luchaba enormemente por contener sus lágrimas. Lutardo no era un cobarde, pero la mera visión de su hija, la única cosa que había hecho bien en la vida, le quitaba todas las ganas de morir.
Por las noches se encerraba en el baño y le escribía largas cartas, en caso de que algún día se canse de verdad y la barrera que esta levantaba sea demolida en pos del descanso absoluto. Le explicaba que la amaba con todo su corazón, y que de hecho era lo único que amaba en esta asquerosa vida. Le pedía que la perdonase, incontables veces. Le pedía fuerzas para resistir, le pedía que fuera feliz. También le comentaba acerca de la fórmula de la felicidad, tan simple y tan complicada a la vez, ya que era el amor. Y el amor es complejo, y la falta de él nos carcome poco a poco. Una vez finalizadas las cartas, las escondía cuidadosamente en la casa de muñecas que ella ya no usaba. Volvía a su cuarto y lloraba en un punzante silencio.
Un día encontró sobre la cama una carta, era una solicitud de divorcio y entre las líneas que tanta indiferencia le causaban leyó que la custodia de su hija no sería compartida, la muy puta alegaba que él no era apto para esa tarea. Su marco depresivo, su miserable trabajo y su falta de emotividad le hacían el candidato perfecto para no ver más a su hija. Esa noche le costó muchísimo terminar su carta, en parte por las lágrimas que iban corriendo la tinta, pero sobretodo porque una diminuta persona dentro suyo había terminado de subir unas largas escaleras.
Al día siguiente no fue al trabajo. Su hija se encontraba en el colegio y él se encontraba con una fría determinación. Escribió una pequeña nota. Se sentó en su cama. Pensó 15 segundos. Llamó a su mujer, y cuando esta apareció tiñó su expresión de sorpresa con litros de roja angustia reprimida. Sobre la almohada de la pequeña yacía una nota que decía: "Te amo, nunca te voy a dejar sola".

5 comentarios:
y siempre el tiro
"But a shot in the dark one step away from you A shot in the dark always creeping up on you..." (Ozzman)
buena la salida igual - me hiciste acordar a "conchita"
venga a nosotros el plomo!
Siempre sangre en los relatos, pero esa sangre que no mancha a los ojos, sino que los empapa.
Exquisito!
La verdad que nunca pienso en la intensión de lo que quiero lograr cuando lo escribo, pero me han dicho cosas así sobre este texto en particular.
Me alegro que por lo menos provoque algo en quien lo lee...
Tenemos formas muy diferentes de escribir, pero parece que ambos sabemos lograr un interés prarticular en quien nos lee.
Gracias por ser tan sincero en cuanto a lo que leíste.
Un abrazo.
queres mas radiografias para hacer numeros lindos?
che loren tu nombre pega con la cnacion de ricardo ricardo ricardo ruben.evalualo, capaz podria ser un hit
No sabés qué buen efecto causó empezar a leer el final de la hisotria al mismo tiempo que empezaba la parte en la cual el ritmo acelera, en la improvisación 2 (que creeeo que es Sandbox) . En fin, espero que hayas entendido Loren . jejeje, Me gustaron mucho toodas las entradas, y la música, y no sé, seguí escribiendo que yo me paso (:
Beso grande como el pañal de Manuel . (jeje) (:
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